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domingo, 10 de septiembre de 2017

QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS (Patricia Suárez)



Lo que lo puso frenético, cuenta, es la indecisión. Es un defecto que no soporta. Tiene apuntadas en una libreta de hule negro la cantidad de veces que la invitó a salir. Dieciocho; ella nunca le dijo que no. Siempre le dio respuestas esquivas, descomprometidas. Está bien, ella no lo ama. Él no se va a cortar las venas por eso. Él solamente la invita a salir a comer a un lugar lindo, romántico, al cine, a dar una vuelta por ahí. Ella nada, ni una palabra. O peor, un millón de veces la invita, se le insinúa, le escribe, y ella hoy no, tal vez mañana, quizás. Él cuando se propone algo lo logra: aunque se pueda decir no se nota que él tenga esta conducta respecto de los bienes materiales, por ejemplo: no tiene un auto, no tiene una casa, lo poco que guarda ahorrado no le alcanza ni para comprar los zócalos de la casa que podría comprarse: ni para el felpudito con la palabra “Welcome”. Pero en sus emociones, en sus sentimientos, él es constante. Lo que se propone, lo consigue. Por eso la sigue llamando, provocando –por lo que percibe- una indiferencia en ella cada vez más profunda, una desazón. Nunca el odio, nunca el enfrentamiento. Es una mujer muy dulce. Igual podría confesarle de una vez por todas que lo detesta y entonces él ya no la llamaría más. La vería pasar y no se le ocurriría interceptarle el paso para decirle unas palabras. No iría a las aburridas fiestas que va ella, no la seguiría cuando hace la compra. A cualquiera podría parecerle que la está acosando. ¡Qué manera más absurda para catalogar su amor! Es amor, amor. O se le asemeja bastante al amor y con la semejanza para él basta. Ella, hay que decir lo que es justo, tiene una paciencia infinita. Un día lo sacó de quicio con su indiferencia y entonces él la insultó. Después tuvo mucha culpa, porque a lo mejor un simple y veloz insulto echaba por tierra semanas de trabajos; pero como estaba enojado no llamó para pedir perdón. Él no es de los que piden perdón, misericordia. Él va al grano, él quiere a las cosas por su nombre. Está bien, ella no lo ama, ¿y qué? Qué obsesión tiene la gente porque todos estemos enamorados de todos. El amor de él basta para los dos; de eso él está realmente seguro. Por eso, un día marca el teléfono de ella y en lugar de hablarle con la voz de siempre y decirle las mismas cosas, sólo jadea. Jadeos, gemidos, de persona que está entre los sofocos del sexo. Alguna frase, en la que se deja oír amor eterno y cosas así, melosas. Cursis no le parecen. Uno siente lo que siente aunque sea cursi, y si es cursi, es cursi. Ella atiende y pregunta: “¿Quién habla, quién habla?” Durante todo un verano alza el teléfono y hace eso con ella. Con el tiempo, suplica que le diga qué quiere de ella. Bueno, es un poco evidente, podría contestarle él, pero tiene la decencia de no contestarle para no hacerla quedar como una estúpida. Jadeos, gemidos, fragmentos de frases con la voz impostada para que ella no lo reconozca y después él corta. No sabe cuánto durará esto; no sabe si ella ya no lo denunció a la policía. Él llama por teléfono una y otra vez, ella no le pide que deje de llamar.


1 comentario:

  1. Sabes que eres titular de 1/46000000 parte de la soberanía nacional?��

    ⏱El próximo 1 de octubre, algunos (JxS, ERC, CUP y Podemitas) quieren expropiártela.

    El 1 de octubre hay que ir a Cataluña. Si ellos quieren votar, tú también debes poder hacerlo. O allí votamos todos, o allí no vota nadie.

    DEFIENDE TU CUOTA DE SOBERANÍA NACIONAL.

    NO DEJES QUE TE LA EXPROPIEN.������

    O TODOS O NINGUNO.

    ������ ¡¡¡¡¡ EL 1 DE OCTUBRE, PARA DEFENDER NUESTRO DERECHO, TODOS A CATALUÑA !!!!! ������

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